Nos come la IA #11 — Promptauros: el café para todos no va a funcionar aquí

Quedé a comer con un amigo para meterle IA en su negocio, y monté otra demo en casa con ocho amigos. Ninguno de los dos planos terminó como yo esperaba. La herramienta no es el problema. Las personas sí. Y por qué darle IA por igual a todo el mundo es perder el tiempo.

Nos come la IA #11 — Promptauros: el café para todos no va a funcionar aquí

El otro día quedé a comer con un amigo. Era una de esas comidas-trabajo: él quería empezar a meter IA en su negocio, y yo había prometido echarle un cable. Llevaba meses con ChatGPT y la semana antes había dado el salto a Claude.

Lo primero que me dijo cuando se sentó: "joder, esto parece que me entiende mejor." Y enseguida vino el siguiente paso natural — el mismo que da todo el mundo cuando empieza a tomarse esto en serio: "quiero que me hable de mi negocio. Te he visto hacerlo a ti."

Y ahí empezó la pelea.

Lo que falta para preguntar sobre tu negocio

Para que la IA conozca tu empresa no basta con escribirle al chat. Hay que conectarla a tus datos: tu CRM, tu drive, tu base de datos. En Claude Desktop esa función se llama "conectores". Algunos vienen predefinidos — Google Calendar, Drive, GitHub. Otros, los que de verdad te llevan al sitio que quieres, hay que montarlos a mano. Y por debajo de todo lo que se llama "conector" hay un protocolo, el MCP, que se administra normalmente desde la línea de comandos.

Mi amigo no sabía qué era nada de eso. Tampoco cómo se conecta, ni dónde se sacan las API keys, ni dónde se meten una vez sacadas. Y la versión más útil de Claude — la que de verdad se mete en tu mundo y te deja añadir y configurar cosas con flexibilidad — no está en el chat: está en la terminal.

Así que le abrí Claude Code en mi portátil. Lo vio funcionar un rato y dijo: "sí, sí, esto está muy bien — pero ¿por qué quieres usar esto?" Le expliqué que en Claude Desktop estás limitado a lo que te ofrece la interfaz, mientras que en la terminal puedes hacer lo que te dé la gana — y la propia IA sabe moverse por ahí mejor que en cualquier otro entorno. Para demostrárselo, le empecé a mostrar cómo navegar entre directorios. "Te vas a este directorio y pones cd ..". Y vino la frase del día:

"Hostia, ya de esto no me acuerdo."

Y este amigo viene de ingeniería. Estudió programación. Pero hace años que no toca código y ahora vive en el negocio. Si a un tío con esa base le tiembla la mano con un cd .., no me quiero imaginar al resto de la gente.

Aún así, después de pelear un rato con las barreras, conectamos lo justo y nos pusimos a hacer análisis con la información de su empresa. Salieron cosas chulas. Cosas que él miraba y me decía "esto no lo había visto así antes". Al día siguiente me escribió:

"Es muy top, acojonante que ayer tuviéramos la reu y hoy ver ese informe."

Bien. Pero la historia no acaba ahí — y ese es el siguiente problema.

El reporte está hecho. Ahora a él le toca tener sesiones con su equipo para que lo entiendan, lo compren y lo usen. Y eso ya es otro proyecto entero. A mí me daría una pereza tremenda hacer ese papel — el del evangelista interno explicándole a gente que va hasta arriba algo que no han pedido. Volveré a esto al final.

Una demo en casa con ocho amigos

Hace un par de semanas hice una sesión en casa con ocho amigos. Ninguno programa. La idea era enseñarles cómo trabajo con IA y montarles algo en directo. Le construí a uno de ellos un tracker de precios de guitarras: scrapea dos tiendas cada mañana y le manda un email con tabla y gráfico. Veinte minutos, en directo, desde cero. Le llegó el email ahí mismo y dijo "está de puta madre". El más escéptico del grupo se fue diciendo "me ha molado".

Pero el feedback que de verdad me llegó después fue otro. Y vino por tres frentes muy distintos:

  • "Las pantallas negras nos dan mucho acojone." Tres se cayeron por ahí. Vieron la terminal y se les puso cuesta arriba. Mismo problema que el de la comida — la base técnica les frena.
  • "En mi empresa no me dejan usarlo." Otros dos cayeron por aquí. Privacidad, IT, datos sensibles. Ellos quieren — pero la empresa no les abre la puerta.
  • "No tengo tiempo, voy hasta arriba." Y aquí cayeron los demás. La IA pide horas de cacharrear, y en sus semanas con niños y curro no sobra ni una.

Tres barreras distintas. Tres perfiles distintos. Y todos eran amigos míos curiosos — no gente indiferente. Si estos no llegan, la mayoría tampoco va a llegar.

El triángulo: por qué unos enganchan y otros no

Después de esas dos sesiones lo dibujé. Para entenderlo yo primero, y para explicárselo después a quien me preguntara.

En la persona, tres vértices. En la empresa, dos pilares.

Triángulo de la adopción de IA: tres vértices en la persona y dos pilares en la empresa
Versión interactiva con detalle de cada vértice y pilar en noscomelaia.com/promptauros.

Los tres vértices en la persona:

  • Conocimiento técnico básico. No programar — solo perderle el miedo a abrir una terminal, leer un error, pegar una API key. Es la pieza que le falta a mi amigo el de la comida y a tres de los ocho de la sesión.
  • Dominio. Conocer tu negocio para saber qué pedir y, sobre todo, para hacerle challenge a la IA cuando flipe. Sin dominio, generas slop bonito: outputs que impresionan pero con fondo erróneo, y nadie en la sala detecta cuándo la IA está patinando.
  • Curiosidad. Ganas de probar, poca resistencia al cambio. La IA se mueve tan rápido que toca surfear: el que se baja de la ola queda fuera en meses, no en años.

Y los dos pilares en la empresa:

  • Herramientas. Acceso a los modelos buenos y al dato real. En grandes corporaciones el reto no es presupuestario, es de seguridad y privacidad: habilitar sin abrir la caja.
  • Tiempo. Horas reales para experimentar, no "hazlo en tus huecos". Sin tiempo protegido, la curiosidad se muere.

Quien reúne los tres vértices y trabaja en una empresa que pone los dos pilares es lo que llamo un Promptauro: mitad criterio humano, mitad potencia de bot. Rinde diez o veinte veces más que los demás — no por velocidad, por el espacio de soluciones que detecta. Monta en una tarde lo que el equipo le pediría a una consultora.

Lo difícil — y aquí viene mi parte controversial — es cómo dar el ecosistema sin caer en el café para todos.

Café para todos no va a funcionar aquí

Hace poco un amigo me describía cómo lo hace una scale-up española conocida: "tenemos comités, formación general, todo el mundo aprende IA." Suena bien. Pero yo no estoy nada seguro de que sea el approach correcto.

La IA es una tecnología muy particular, y su adopción va a ser a velocidades muy distintas dentro de una misma empresa — porque no todo el mundo tiene la misma capacidad de sacarle partido. Algunos tienen el técnico pero no el dominio. Otros dominio pero no curiosidad. Otros curiosidad pero la empresa les bloquea. La formación general no resuelve ninguno de los tres.

Si fuera CEO de una empresa de cien o doscientas personas, yo sería bastante elitista en esta parte. Pondría las herramientas y el tiempo en manos de los Promptauros, no a repartir. ¿Cómo identificarlos sin equivocarse? Con un hackathon. Que el que quiera de verdad se apunte y monte algo. Los que destaquen — esos son. Lo bonito es que se selecciona solo: la curiosidad y la iniciativa se demuestran, no se rellenan en una encuesta.

Esto ya lo hacen algunas empresas. Conozco una scale-up española con lo que llaman "One Man Teams": una persona sola haciendo el ciclo entero — requisitos, diseño, código, entrega — fuera de horario, voluntario. Sirve para identificar a quién tiene hambre de verdad, y para demostrar que con las herramientas adecuadas un Promptauro vale por tres.

¿Genera envidia en el resto? Probablemente. Pero el coste alternativo — café para todos, formación general, herramientas iguales — es ir muy lento. Quien avanza ahora compra meses, quizá años, de ventaja sobre quien va detrás.

La curiosidad no se compra

Y aquí va la parte que más me preocupa.

De los tres vértices, dos se pueden trabajar. El técnico se aprende — yo mismo llevaba años sin programar de verdad y me he reenganchado gracias a la IA, porque el salto se ha hecho mucho más pequeño. El dominio ya lo tienes si llevas tiempo en lo tuyo. Pero la curiosidad — la curiosidad es de serie.

Me encuentro casos todo el tiempo. Gente con tiempo, con dominio, con base técnica suficiente. Y aún así no enganchan. Hacen las cosas como las quieren hacer. No es ignorancia ni mala fe — es que están acostumbrados a un workflow concreto y la fricción de cambiarlo no les compensa, aunque tú les enseñes cómo.

A esa gente les diría una sola cosa: esto es el nuevo fuego, lo nuevo normal. Las capacidades que te da son superpoderes. Si no eres curioso, te lo pierdes. Pero al final lo decides tú — y nadie va a decidirlo por ti.

Mientras tanto, lo que pasa fuera

Mientras yo le explico a un amigo qué es un cd y monto trackers de guitarras en el salón de mi casa, el mundo sigue moviéndose a otra escala. Tres notas de la semana que merece la pena leer juntas.

Trump y Xi se sientan a hablar de IA. El 14 y 15 de mayo se reúnen, y la IA va a ser agenda principal. Es la primera vez que está como plato fuerte en una cumbre de jefes de estado. China y Estados Unidos llevan meses pegándose por la primacía, y este es el primer asiento serio donde se intenta poner reglas. Si esto te interesa de verdad, lee ai-2027.com: un escenario muy detallado de lo que puede pasar de aquí a 2027. Se publicó hace meses y en su momento sonaba apocalíptico — pero desde entonces no estamos divergiendo mucho de lo que predecía. Te abre los ojos a la escala real de lo que está empezando.

Despidos por IA: la curva está despegando. Llevo un año manteniendo un tracker semanal de despidos atribuidos a IA. Cuando lo monté pensaba que iba a ver poca cosa. Hoy veo todo lo contrario.

Despidos por semana — vista global, picos altos en EEUU
Despidos atribuidos a IA por semana, vista global. EEUU domina la gráfica — la curva empezó plana hace un año y ya despega.

En lo que va de 2026 son más de 45.000 despidos en tech, con más de 9.200 atribuidos directamente a IA. En España, sin embargo, vamos lentos — apenas 7.000 despidos en lo que llevamos de año.

Despidos por semana — solo España, escala muy menor
La misma gráfica, solo España. Otra escala, otro ritmo.

Mi lectura — y la comparto con Jaime, mi socio: la ventana de arbitraje temporal en España dura más. Quien adopta IA aquí ahora compra meses, quizá un par de años, antes de que el mercado le iguale. En Estados Unidos esa ventana se está cerrando rápido.

Codex copia el archivo de instrucciones de Claude. Esta semana OpenAI Codex añadió soporte para AGENTS.md — el equivalente al CLAUDE.md que llevaba meses funcionando en Anthropic. La carrera por el estándar agéntico está clara: el archivo donde le explicas a tu agente quién eres y cómo trabajas se está convirtiendo en el package.json del trabajo con IA. Anécdota: Jaime activó la nueva feature de Codex el otro día y se le comió 60 GB de RAM en el ordenador Linux que tiene en remoto. Casi tiene que ir a la otra punta de la ciudad a apagarlo a mano. La carrera está, sí — pero todavía está verde.


PD — me he abierto una sección nueva en este blog: SOTA Research. Es donde voy a publicar investigaciones más técnicas sobre cosas que se cuecen en IA — para no quedarme atrás y, de paso, compartirlo con quien le interese. El primer artículo ya está colgado: "Eficiencia en LLMs: por qué la atención cuadrática es el techo, y qué viene después". Tiene una parte sin tecnicismos y una parte más técnica. TL;DR: los precios de inferencia van a bajar entre 5 y 50 veces en los próximos 18-24 meses. Si estás esperando a que la IA sea barata para empezar a automatizar — llegas tarde.


Después de la comida con mi amigo y de la sesión con los ocho, me quedo con una idea que llevo masticando toda la semana:

Exprimir la IA y sacarle el máximo partido es algo que tú tienes que querer hacer. Necesita curiosidad. Y la curiosidad no se inyecta por memo corporativo ni se impone a martillazos. La IA se conquista. No se reparte.

Si reúnes los tres vértices y trabajas en un sitio que te da los pilares — felicidades, eres Promptauro. Aprovéchalo, porque la ventana de ventaja es ahora.

Si te falta un vértice: el técnico se aprende, el dominio ya lo tienes, la curiosidad la decides tú.

Si eres CEO: encuentra a los tuyos, dales el ecosistema, y deja de regar a todo el mundo por igual.


Nos come la IA es un newsletter semanal de Pablo Muñiz, cofundador de Intelia. Si te ha gustado, compártelo con alguien que use IA pero todavía no se haya tirado a la terminal.