Nos come la IA #2 — En Intelia no vamos a contratar a nadie
Queremos construir más rápido. Valoramos contratar empleados y decidimos que no.
Queremos construir más rápido
En Intelia somos dos. Jaime y yo. Llevamos meses automatizando la contabilidad de empresas con IA — conectamos sus emails, sus bancos, sus facturas, y un agente se encarga de contabilizarlo todo. Funciona. Los clientes están contentos. Pero queremos construir más rápido.
La respuesta obvia sería contratar. Meter a un par de ingenieros, quizá alguien de operaciones. Lo valoramos en serio. Y decidimos que no. Esta semana se juntaron varias conversaciones que me confirmaron que es la decisión correcta.
Lo que me contó un amigo
El lunes comí con un amigo que lleva Data e IA en una fintech española — unos 170 empleados, 30 millones levantados, una empresa seria. Pues dentro de su empresa han montado algo que llaman "One Man Squad": una persona sola haciendo todo el ciclo de desarrollo — requisitos, diseño, código, entrega — usando Claude. Es voluntario, fuera de horario. Sirve para identificar quién tiene hambre y para demostrar que una persona con las herramientas adecuadas puede hacer el trabajo de un equipo.
Nos pusimos a echar cuentas. Yo gasto unos 5.000 dólares al mes en tokens de Claude. Eso incluye la suscripción de 200 dólares más el uso por API. Con eso, entre el CRM que se actualiza solo, los emails que se procesan, las guías contables que se generan analizando miles de transacciones reales, los agentes que monitorizan WhatsApp… hago el trabajo que haría un equipo de tres o cuatro personas. La pregunta es inevitable: ¿para qué contratar?
Esta misma semana, un ex compañero que lidera una startup tech me contó de chascarrillo que otro conocido se ha montado unos 20 agentes de IA que le construyen aplicaciones como una churrera. Un tío solo, sin equipo, con una fábrica de software funcionando.
Y entonces Block despidió a 4.000 personas
El mismo día, Jack Dorsey despidió a casi la mitad de Block — la empresa detrás de Square y CashApp. 4.000 personas. Dijo que la IA permite hacer lo mismo con menos gente. Las acciones subieron un 24% (Bloomberg).
No me alegro de que despidan a nadie. Pero es difícil ignorar la señal: el mercado premió reducir plantilla y apostar por IA. Un ingeniero de Block dice que el 90% de su código lo escribe Goose, su agente de IA interno. En el mundo legal, Harvey AI pasó de 50 a 190 millones de facturación en un año. Un abogado lo resumió en un mensaje: "Hemos eliminado a los juniors en muchos casos".
Simon Taylor lo llamó "The AI Doom Loop": la IA amenaza empleos → el mercado castiga al sector → las empresas adoptan más IA para competir → la IA amenaza más empleos. Un ciclo que se retroalimenta.
El arbitraje temporal
Es lo que Jaime y yo llamamos arbitraje temporal. Quien adopta IA ahora es entre 10 y 50 veces más productivo. Puede ofrecer servicios a mitad de precio y ser más rentable. Pero la ventana se cierra — en algún momento todos tendrán las mismas herramientas y la ventaja desaparecerá.
El martes estuve hablando de esto con Victor Tuson, que asesora a empresas tech. La diferencia entre los que se mueven ahora y los que esperan es brutal. Las empresas grandes tienen el dilema del innovador: inercia, coordinación, legacy humano. Una consultora grande sigue vendiendo proyectos de seis meses a Arcelor por lo que un tío solo con IA resuelve en una semana.
Mientras tanto, en Londres, 500 personas marcharon frente a las sedes de OpenAI y Google DeepMind en la mayor protesta anti-IA hasta la fecha (MIT Technology Review). Y lo entiendo. Uno de mis miedos gordos es precisamente este: que a mucha gente no le va a molar nada lo que viene y la pueden liar parda. Esto puede generar una reacción social fuerte. Mi apuesta: antes de que acabe 2027, veremos el primer ataque físico contra un centro de datos.
Dos caminos
He estado dándole vueltas a esto toda la semana y creo que, para gente con talento, hay dos caminos que tienen sentido ahora mismo.
El primero: trabajar para ti mismo. Montar algo. Ya no necesitas tres millones para empezar — necesitas una idea, criterio y saber usar las herramientas. El coste de crear software se ha desplomado.
El segundo: trabajar en una empresa que esté construyendo la infraestructura de todo esto. OpenAI, Anthropic, Nvidia — los que están en la cima absoluta de la ola.
Lo que no tiene sentido es estar en el medio. Una empresa mediana de software, una consultora tradicional, un puesto que puede automatizarse en tres años. Hay una falsa sensación de seguridad que se va a romper. Obviamente excluyo industrias muy reguladas o con un componente físico difícil de replicar. Pero todo lo demás está en zona de riesgo.
Cómo funciona esto por dentro
Si has usado ChatGPT o Claude, sabes que son listos pero están aislados — no pueden tocar tu email, tu CRM ni tu base de datos. Lo que cambia todo es conectarlos a herramientas reales mediante algo que se llama MCP (Model Context Protocol). Piensa en ello como un enchufe universal: le das a la IA acceso a tus sistemas y pasa de hablar contigo a hacer cosas por ti.
En Intelia, usamos MCPs para que Claude lea emails, actualice el CRM, envíe WhatsApps y contabilice facturas. Es lo que hace que dos personas podamos hacer el trabajo de un equipo.
Lo que me preocupa
Que la demanda de IA se dispare tanto que haya escasez de tokens — la unidad de procesamiento que consume la IA — y que los precios suban. Es como tener un coche increíble sin suficientes gasolineras. Creo que vamos a llegar a un punto donde todo se transforma, pero el camino puede ser movido.
Un consejo si quieres empezar
Instala Claude Code y conecta algún MCP — tu email, tu calendario, lo que tengas. Cuando veas a la IA hacer cosas en lugar de solo decirte cosas, todo cambia.
Escúchalo en podcast
He usado ElevenLabs para generar una versión en audio de este post. Mi voz está clonada — la otra es sintética. Ocho minutos mientras paseas al perro o vas al curro:
Nos come la IA es un newsletter semanal de Pablo Muñiz, cofundador de Intelia. Si te ha gustado, compártelo con alguien que hable de IA pero no la haya tocado.